Entrelazados sobre la esquina descolorida flotamos ella y yo, que desfallezco entre sus dedos de almendra y cielo; bajar es lo peor.
Se que sonrríe con desmesura, sangre en los huesos y a la cama otra vez, el sol se ha muerto, sobre los techos y entre mis piernas, con su lengua escribió: "esclavizada a vos, encadenada a vos, la vida es un orgasmo eterno y cruel". Voy como un ciego, mendiga besos, que todo lo que toca es el vapor de ese cuerpo que jamás logré enfrascar, viajar con mi balsa de cemento, capitan, sin vos me empiezo a ahogar.
Ay, ay!. Otro naufragio sin mar. Ay, ay!, a orillas de General Paz.
Hasta dónde te permitís volar?
Traspaso el túnel, cuelgan guirnaldas, se abren las puertas, y el mounstro de crayón, esos payasos me están siguiendo, corte que veo fantasmas donde no hay.
El sol se ha muerto (no es para menos), sobre mi espalda, con sus uñas tatuó: "esclavizada a vos, encadenada a vos, la vida es un orgasmo eterno y cruel".

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