No tengo pero ni un poquito de sueño. Y no me puede gustar tanto. Bienvenido a la entrada número perdí la cuenta sobre: lo bueno que está y lo lindo que es. Todo, desde los pelos de la pierna hasta los pelos de la barba (asco de descripción). Todo. No hay nada que no me guste. Nada. Y nada eso. Parezco una pelotuda, y fumatela toda. Las canciones, los comentarios, las ganas de matar cuando dicen que le dan, el querer abrazarlo todo el tiempo, el querer garcharmelo todo el tiempo, que me chupe un huevo todo lo demás cuando estoy con el, que me divierta hasta jugar a las damas, la cancha, que lea, que piense, su ceguera, que le interese la política, que mire lo simpsons, que CITE a los simpsons, Véle (el beso paaaara festejaaar), lo lindo que me parece cuando canta Calamaro, lo lindo que me parece cuando se despierta, cuando se duerme, en calzones, lo lindo que es en general. Lo pelotuda que me deja después de verlo. El querer hablar constantemente, los más de 93824902834 mensajes diarios. Los besos con gusto a vino, con gusto a birra, a mate o sin gusto. Su risa. Que nadie me quiera escuchar hablar sobre el. Que me escuche hasta en la pelotudés más mínima. Que pueda hablar de cualquier cosa. Que me cague de risa tanto o más que con mis amigos. Que viva cerca. Ya dije lo lindo que era la cancha y el vino?.
No me puede gustar más. Nada, eso.
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