28 de marzo de 2012

Se lo que no quiero, y no lo puedo evitar.

Los cambios siempre, pero siempre me asustaron, supongo que es algo normal, no soy la primera ni voy a ser la última que lo diga, pero sin embargo no los puedo evitar. Necesito estar en movimiento constante. Creo. 
Poco me importa quien lea esto, me cansé de controlarme en lo que escribo, siempre lo usé para despejarme, y no va a ser algo inusual. No me creas nada, mañana puede ser todo distinto. La clave está en vomitar, y a la mierda.
 Me cansé de querer entenderme yo sola y me cansé de los consejos de fábrica (Cosmopolitan o Discovery Home & Healt; ctr+c - ctr+v); las únicas personas que ahora me pueden ayudar a entender las cosas por una u otra razón están, pero no están. No quiero más del cerraje de estómago constante, del automático cerraje de cabeza también. De querer pensar en otra cosa y no poder escapar e intentar ver las cosas de otra manera, una y otra vez. De descuidarme, descuidar MIS cosas. Me estoy convirtiendo en lo que siempre critiqué, pero por suerte estoy a tiempo. Siempre pensé que así como encontré amigos que me aceptaron así, iba a encontrar alguien que me acompañe y también lo haga, no de la misma manera, claro.
Y mirá que trato de aprender eh. Pero siempre termino en la misma conclusión, la gente no sabe donde se mete cuando intenta conocerme más, y la que termina arruinada soy yo. Y la cabeza que siempre te juega en contra. En personas como yo todo es analizado más de una vez. Para no obtener nada productivo, claro, pero analizarlo al fin. Hasta que llega un momento en el que me canso, dejo todo como está y a cagar. Generalmente ahí empiezo a caer mal, ahí me empiezan a dejar de hablar. Pero la que se caga soy yo. 

No se como actuar ante millones de situaciones, y siempre me tocan las más jodidas. Parece que no tengo voluntad para nada, termino pareciendo un freezer, hasta yo me termino cansando...

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