Si. La comodidad del hogar me hace darme cuenta día tras día lo lindo que es llegar y sacarse el corpiño.
Pocas cosas me gustan tanto como andar en pies (patas tienen los animales), dormir en tanga o salir por la casa sin tohallón después de la ducha, mear con la puerta abierta o abrir la puerta de calle en pijama. Fin.
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