8 de abril de 2012

No es extraaaño.

Me duele la cabeza, me pican los ojos, tengo mocos, no tengo sueño y debe ser el té número mil que me hago (este último vino con chocolate). Me acosté a las 12, y estoy escuchando a Charly hace como 2 horas. Tendría que estar editando hasta que me duelan (más) los ojos, pero no. Sabés quién va a entregar las cosas el lunes? Magoya. 
No se que hacer. Ya leí todo lo que pude leer sin aburrirme de cada cosa que agarraba, (el tamaño de la mesita de luz no es proporcional nunca a los libros que le quieras apoyar encima, más una taza de té, dos lámparas, una foto, el celular y un par de hebillitas). Terminé leyendo los libros de Paenza de papá. No puedo, no se, no me interesa nada más que tenerlo acá. Cada cosa que leo tiene relación con el. 
Siempre dije que uno empieza a amar cuando se da cuenta que también empieza a necesitar. Es raro.
En la lista de todo lo que intenté leer para dormir está esa carta. No puedo no llorar cuando la leo. Mirá que cosa. "estoy enamorado de vos".
Todo le queda corto, cualquier canción que intente dedicarle, cualquier abrazo, por más largo que sea. Y dudo que aunque me agarre el peor de los sueños pueda dejar de pensar en el. Te mando un beso Milagros, vos eras la que decías que esas cosas eran para los pelotudos. Como una media flaca, como una media, y es mi novio, y elije estar conmigo todos los días. Está demente.
Es increíble, todo lo que pasa y EL. 




Saber que está a menos de una cuadra (probablemente ya ebrio) e intentar dormir sola es feo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario