Son las tres de la mañana, saliste y te extraño como siempre.
Siempre te quejás de que pongo solo las cosas negativas (son mucho más fáciles que las buenas, no tengo palabras para describir esto, siempre me sale mal), y se que en algún momento vas a entrar a leerlo (aprendí a convivir con esa parte tuya que le pediste prestada a la CIA...).
Llevo 3 té (s) encima, y hace como 16 grados, que feo va a ser despegarme de esto. Tengo que hacer cosas de la facultad, como siempre, pero no tengo ganas, tampoco sueño, voy a terminar en la cama leyendo a Monet...
Leí muchas veces todo lo que me diste... Todo eso junto me hace volver a extrañarte (más que hace 3 renglones).
Sos hermoso, y sigo sin entender como estás conmigo. Tengo que dejar de resaltar todo lo que me gusta de vos, pero ponerse objetiva a esta altura del partido es difícil (a Lunati se le complica muy seguido). No puede ser, que suene trillado, que suene como quiera, poco me importa.
Tengo al hombre más lindo de todos al lado mío, y me llena de orgullo.
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