25 de diciembre de 2012

Era demencial, gracioso y muy cruel. Muchos pueden burlarse, pero sólo porque no logran comprender hasta que punto penetra la influencia del arte, incluso en un tipo tan degenerado como lo es la ficción popular [...]. Cuando Arthur Conan Doyle mató a Sherlock Holmes en Reichenback Falls, toda Inglaterra victoriana protestó y exigió que volviese. Doyle fue amonestado por su propia madre.

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