Las horas que nunca pasan, las cosas que ya no están, te encuentro entre los disparos que esquivo en la soledad. Cuidado con esas ganas de hacerme sentir peor, que yo no elegí el camino ni elijo perderte a vos.
Recreo del alma vieja, capricho de la ilusión, las sombras que viajan solas no saben vivir mejor.
Ya se que en las noches largas, sin norte y sin solución te abraza cualquier extraño y está más cerca que yo.
Te tuve que odiar de vuelta, no quiero perder la fe.
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