21 de marzo de 2013

-Recuerdo aquella mañana, me desperté al amanecer. Se abría ante mi un mundo de posibilidades. Y me quedé pensando, esto es el comienzo de la felicidad, es aquí donde empieza, y siempre habrá más.
Nunca se me ocurrió que no era el comienzo, que era la felicidad, fue aquel momento.

-Yo tenía 19 años, y nunca había visto algo tan hermoso. Eras tu, saliendo por una puerta de cristal en la mañana aun medio dormida. Es extraño, la mañana más corriente en la vida de cualquiera.
No podré ir a la fiesta.
-Está bien, no importa.
-Has sido muy buena conmigo señora Dalloway. Te quiero. No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que hemos sido nosotros. 

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