The strokes y esas cajas llenas de palanquitas que nunca entendí. Ese olor a pucho repugnante en la boca. El café recién hecho y los restos de wisky. Y azúcar, mucha azúcar. Azúcar y migrañas. Y quejas, y algunos abrazos. Pero más quejas. Y más trabajo sin hacer. Y la impuntualidad, y no puedo salir sin par mil.
- no enchufes si estás en patas que ese adaptador anda como el orto.
- y cuándo pensás arreglarlo?
- con avisarte creo que basta.
- algún día te vas a olvidar y te van a encontrar con las patas para arriba.
- entonces ojalá que no me falte pizza.
Leíste Farenheeit 451? El fuego todo lo consume. Y ya no hay vuelta atrás. Todo lo que antes era algo queda convertido en cenizas, inútiles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario