Poco después, escribió que esa muerte ha sido gracia de Dios, pero para mi ha sido grave daño e infinito dolor. La gracia está en el hecho de que Fracesco, quien en vida me mantenía vivo, muriendo me ha enseñado a morir sin pena.
Pero yo lo he tenido durante veintiséis años... Ahora no me queda otra cosa que infinita miseria, la mayor parte de mi se ha ido con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario