19 de octubre de 2013

Hace un rato llegué de Castelar. Vos no pudiste venir, porque tenemos horarios tan de mierda que nos vemos a la noche, los dos cansados, hablamos poco y dormimos abrazados que es lo que importa.
Vos decís que al ciudad de la furia te consume, yo creo que es al revés, nosotros consumimos de ella. Vos sobre todo, que sos un bicho de ciudad disfrazado de hippie. 
No, no estaba la tarada, viste que te dije que no iba a dejar que esté. Que tonta me parece, esa es la palabra, tonta. Admiro la capacidad que tiene la gente de esforzarse a enamorarse de una persona, un poco mediocre, creo, no?.
Y somos tan mierdas que nos vamos a ir al infierno sin opción de dirección. La tarada, el idiota, el pelotudo, la boluda. Y así. 
No entiendo mucho ahora, pero a veces el lindo vomitar lo que uno tiene guardado adentro, vió?.
No entiendo nada de hecho. Solo llegué, te mandé un mensaje y me puse a ver una película que quizá no tendría que haber visto. Tiene una mezcla de Méliès, nenes y una estética de la concha de la lora. No se si me gustó tanto, pero me tocó una arteria. Méliès, autómatas, París, el viaje a la luna. Que obvia soy.
Me fumé el porro que te habías armado, perdoná.  

Tengo ganas de que estés acá, de abrazarte y decirte que me parecés la persona más hermosa de todas las que llegué a conocer. Así que tenés que llegar rápido. 

"lo que me gusta de que vivamos juntos es saber que llego y abrazo toda esa pasión con la que no entiendo como convivís, te entra en el cuerpo?, qué se siente?. Que hermoso vivir de lo que uno ama. En una hora arranco."

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