15 de noviembre de 2013

Al final todo es cuestión de segundos.

Un día me dijo que para el la felicidad no era sonreír, que era creer, tener fe. Creer tanto que algo era posible que se lo podía conseguir...
Y así vivir.

A pesar de disfrutar todo lo que hacía nunca perdió sus convicciones más profundas. Hoy tengo la seguridad de que hasta el último segundo fue feliz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario